¿Por qué degradan a los funcionarios que denuncian corrupción?

16.02.2018

El profesor Carles Ramio considera que el hecho de que el denunciante se acabe convirtiendo en un mártir quiere decir es que falla el sistema

Las palabras del expresidente del Gobierno Felipe González esta semana negando que haya "un fenómeno de corrupción" política en España al afirmar que lo que se ha producido es "un descuido generalizado" han causado un gran revuelo.

Carles Ramió, director académico del Máster Universitario en Gobierno y Gestión Pública en América Latina de la UPF Barcelona School of Management considera que aunque corrupción en la administración, en general, los funcionarios no han sido corruptos.

"Los empleados públicos, los funcionarios, no han sido corruptos en términos generales pero ha habido corrupción en la administración. Es una paradoja. Y eso se explica en que los funcionarios no han caído en su gran mayoría en sus prácticas corruptas pero no han estado suficientemente empoderados para poder haber evitado las prácticas de corrupción", asegura.

"Hay un autor clásico que se llama Alejandro Nieto que dice que un político no puede ser corrupto si no le ayuda un funcionario por acción o por omisión. Aunque pudiera interpretarse esta frase pensando en que los funcionarios también han sido corruptos, lo cierto es que no lo son porque los indicadores no muestran que exista corrupción entre los funcionarios".

Insiste en que lo que ha sucedido es que no la han pedido evitar, porque la han intuido, en algunos casos la han visto, pero no han estado suficientemente empoderados para poderla denunciar.

En este sentido señala que en muchos países existe la figura del delator protegido que en la cultura española suena fatal y explica que en España, cuando un funcionario presenta una denuncia, es pública "con lo cual al día siguiente se le cambia de puesto de trabajo, es degradado y entonces incluso los servicios jurídicos de la propia administración, que los externalizan, defienden a los políticos". Recalca que los políticos van en contra del propio denunciante porque ha dado información reservada y a veces sucede la paradoja de que el denunciante es el que tiene la sentencia judicial en contra.

"A los empleados públicos y a los funcionarios les tenemos que exigir todos que sean éticos, que sean neutrales, pero no les podemos exigir que sean héroes y mucho menos que sean mártires. Que un funcionario denuncie la corrupción y se acabe convirtiendo en un mártir eso quiere decir es que falla el sistema institucional no funciona", señala.

Carles Ramió señala que en muchas ocasiones al funcionario que denuncia "lo ponen en el cuarto oscuro a hacer fotocopias, lo degradan de supuesto objetivo, recibe una pena económica enorme y si cambia el partido que gobierna en su administración tampoco lo quiere porque se ha chivado". "Cuando uno denuncia entra en una situación de heroísmo y martirio. Y casi nadie, lo hace como es lógico, recalca.


Fuente: https://www.lavanguardia.com/economia/management/20180216/44808600177/corrupcion-funcionarios.html